Qué gran regalo nos dio la humanidad cuando inventó la profesión del escritor: escribir... y que te paguen por ello. ¿Puede existir trabajo mejor? (Sólo se me ocurre el de músico, que no es sino otro tipo de escritor).
En cualquier caso, ambas son ocupaciones excepcionales: ganas dinero por lo que eres, y por cómo lo expresas. Ganas dinero gracias a una necesidad propia, que es plasmar por escrito tus sentimientos, conviertiéndola así en otra necesidad secundaria, que es vivir, porque para ello requerimos (lamentablemente) hacer uso de las monedas, de los billetes, del dinero.
Me explico: la necesidad por naturaleza de un escritor es la de escribir, PERO además de esta exigencia artística y/o puramente mental, también tiene el urgimiento de cobrar, pues sólo de esta forma puede pagarse sus necesidades físicas: su plato de spaghettis, su jersey de Zara, su piso en el centro, su paquete Camel, largo (laaargo) etc. Y para cubrir sus necesidades físicas utiliza precisamente su necesidad por naturaleza. Por lo tanto, un escritor no trabaja, un escritor es simplemente él mismo. (Un escritor vive, y punto.) En cambio, una persona con una profesión normal no sólo vive: vive Y TRABAJA.
Ahora bien: todos podemos ser escritores, el único requisito es que aquello que haces, aquello en lo que trabajas, aquello a lo que te dedicas, te satisfaga plenamente. Todos podemos vivir sin trabajar, simplemente disfrutando con aquello en lo que gastamos nuestro tiempo. Todos podemos vivir (vivir, y punto).
Yo de mayor quiero ser escritora.
(Incluso si no escribo.)