Para ir, me piden llevar un documentito amarillo chillón que pruebe que estoy inmunizada contra la chillona fiebre. Pero no sólo me he tenido que pinchar una vez: también para la tifoidea y la Hepatitis Buena. Hay más enfermedades, mas enfermedades que requieran obligatoriamente perforación epitelial, no. Sí, para colmo, aunque no existan vacunas vacunas sí que las hay orales. Pobres vacas. Conque me he ahorrado en una ocasión el espectáculo (con entrada VIP para la enfermera) desencadenado por mi temor a las agujas (es fobia infantil, una historia de avispas).
Mi padre, que no me acompaña en este tan esperado viaje (que promete ser mosquitamente magnífico), me pregunta: “¿Y de veras tienes que medicarte tanto?”. A lo que contesto: “A ver si te avispas, que me llenaría de cólera si tuviera el cólera!”
Juas, juas. Cómo soy. Por cierto, sí que hay inyecciones para el ganado bovino.
Conclusión:
Voy a conocer a negritos y a saltar más alto que un Masai Warrior!
Mi padre, que no me acompaña en este tan esperado viaje (que promete ser mosquitamente magnífico), me pregunta: “¿Y de veras tienes que medicarte tanto?”. A lo que contesto: “A ver si te avispas, que me llenaría de cólera si tuviera el cólera!”
Juas, juas. Cómo soy. Por cierto, sí que hay inyecciones para el ganado bovino.
Conclusión:
Voy a conocer a negritos y a saltar más alto que un Masai Warrior!

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