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Snow my problem

lunes, 18 de julio de 2011

Alternative sounds to your ears. (This is paradise)

Final alternativo 1:

Los hombres en realidad detestamos la vida. En serio. No hay cosa más horrible que ser consciente de que vivimos y estamos hechos para la muerte. El mismo paraíso se llama así porque es el acabóse. Decimos “para” y “so” de forma que el vivaz trotar del caballo en el que ibas montado cese poco a poco. O repentinamente. Cabalgamos a lomos de Clavileño, pero la madera arde y los tambores suenan. Todo parece acabarse. ¿Pero quién dice eso si nadie lo ha vivido? ¿O muerto? Falsos actores somos. Ni la compañía de teatro de los barrios más humildes de la ciudad quisiera contratarnos. Porque intentamos meternos en la piel del que ya no la tiene por oficio de los gusanos. Porque simulamos el dolorido sentir de algo que no nos incumbe. ¿Vivimos sólo? ¿O nuestra existencia comprende vida y muerte? ¿Somos seres vivos muertos? Mi hermana me hace dudar de ello cada vez que se levanta por la mañana y me la cruzo por el pasillo.



Final alternativo 2:

Los hombres en realidad detestamos la vida. En serio. No hay cosa más horrible que ser consciente de que vivimos y estamos hechos para la muerte. El mismo paraíso se llama así porque es el acabóse. Decimos “para” y “so” de forma que el vivaz trotar del caballo en el que ibas montado cese poco a poco. O repentinamente. Cabalgamos a lomos de Clavileño, pero la madera arde y los tambores suenan. El final es inminente. Nos preparamos con ímpetu apagado para la función. Lujosos tejidos de algodón nos cubren el cuerpo. Elegimos dicho material porque no engaña, y deseamos ante todo obtener la verdad. Aromáticos perfumes nos elevan tímidamente hacia las nubes, pero la falta de osadía y la poca eficacia de nuestro convencimiento nos paralizan en el baúl. Todo depende del ser. ¿O no ser? Pregúntenselo a William, él estaba tan indeciso como lo estamos nosotros. Ahora decídelo tú, pero reflexiónalo bien, tómate el tiempo que consideres sin agotarlo por completo. ¿Estás o no estás preparado para vivir?

¿Conoces a alguien que lo haya estado?



Final alternativo 3:

Los hombres en realidad detestamos la vida. En serio. No hay cosa más horrible que ser consciente de que vivimos y estamos hechos para la muerte. El mismo paraíso se llama así porque es el acabóse. Decimos “para” y “so” de forma que el vivaz trotar del caballo en el que ibas montado cese poco a poco. O repentinamente. Cabalgamos a lomos de Clavileño, pero la madera arde y los tambores suenan. La clave la tiene él. Pero no sabemos si la obtendremos. Mientras tanto, seguimos intentando domar el caballo.

La naturaleza perfecta vivió allí, según dicen. En el final. La vida eran dos, los ríos eran dos, las rosas eran dos, los pájaros eran dos, la música eran dos, las sensaciones eran dos, las manzanas eran dos, los sexos eran dos… Pero al final, ¿qué es lo que importa?



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