Cuanto más avanzo, más pienso.
Mi carrera es un punto intermedio entre lo abstracto y lo práctico.
Lo abstracto, que sería filosofía, físicas o exactas.
Lo práctico, que es aquello que ese hombrecillo de casco amarillo aplica hoy por hoy en los cálculos de una fábrica.
Cuanto más avanzo, más me pregunto.
Si en un intento por incrementar el virtusiosismo del saber buscando una mezcla entre lo abstracto y lo práctico en realidad lo que se ha creado es una carrera banal, cuya única finalidad es la construcción en vivo de meras herramientas perfectas y humanas. Perfectas para la comunidad de hoy en día, perfectas para crear dinero, perfectas para optimizar procesos, perfectas para el desarrollo de lo que se conoce como sociedad occidental.
Perfectas.
Pero al fin y al cabo banales.
Los Dioses me amparen, el azul me llama.
ResponderEliminar